Los Contratos Internacionales

Un contrato internacional es el que se firma entre dos o más partes residentes en países diferentes. Lo más característico y sorprendente de un contrato internacional es que se sitúa en un contexto carente de instituciones públicas tales como registros, notarios, certificados, licencias, etc. En un contrato internacional todas estas cuestiones solamente tienen un valor accesorio. Su relevancia es solamente aquella que las partes quieran darle, ni más ni menos.

Por esto, el principio fundamental que debe regir en el negocio internacional es que cada uno debe preocuparse por proteger sus propios intereses de la mejor manera posible. Cada parte debe establecer los controles necesarios y hacer las comprobaciones oportunas para evitar el engaño, fraude o estafa, puesto que acudir a los tribunales nacionales para dirimir sobre contratos internacionales tiene inconvenientes y dificultades importantes en muchos casos. Además, si la estafa es muy burda, la culpa se atribuye en buena parte al ingenuo o inexperto.

Las obligaciones creadas por un contrato internacional son extraterritoriales. Estas obligaciones vinculan a las partes en cualquier lugar del mundo en que éstas se encuentren, pero sin sujetarlas a ningún tipo de restricciones administrativas nacionales. Los contratos internacionales generan un contacto directo con las instituciones de un país solamente en caso de litigio, no antes.

Los mayores desperdicios de tiempo y dinero en una negociación internacional derivan de considerar como evidente o aceptado algo que no lo es. Es muy fácil que una de las partes considere evidente que el fuero aplicable sea el de su propio país pero, por considerarlo evidente, no insiste en incluirlo en el contrato, y una vez firmado el contrato o cuando se ha producido un problema, resulta muy costoso, lento y raramente eficaz tratar cuestiones que debieron haber sido aclaradas en las negociaciones iniciales.

Mientras que la mayoría de las leyes nacionales penalizan la revelación de secretos comerciales o industriales, en el comercio internacional no existe ninguna garantía de confidencialidad ni de ningún otro tipo, salvo que dicha garantía se mencione expresamente en el contrato.

Al contrario de lo que ocurre en los contratos nacionales, donde existe un marco jurídico global que sirve para completar el contrato en los puntos que no han sido mencionados expresamente en el mismo, en los contratos internacionales no existe este marco de referencia, y los puntos esenciales deben negociarse y formularse por escrito de forma que se expresen de manera clara y completa.

En muchos países es práctica comercial habitual el intento de falsificación de documentación y de testimonios, puesto que en su propio país apenas corren riesgo de una condena penal y los tribunales comerciales internacionales no tienen jurisdicción para condenar este tipo de prácticas.

A pesar de los muchos problemas que puede representar un contrato internacional, se firman cientos de contratos al día en todo el mundo y la mayoría de ellos son para el bien de las partes involucradas y no presentan problemas durante toda la vida del contrato.

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