Concepción de la idea de negocio

La concepción de una idea de negocio debe nacer de la interacción de los intereses personales del (los) promotor(es) y de las condiciones de la economía y del mercado. En general, dos son los intereses personales que motivan el desarrollo de los negocios: las habilidades de los promotores, en primer lugar, y los descubrimientos o las ideas novedosas que se les ocurren a los promotores, en segundo término.

Las habilidades personales pueden ser adquiridas (mediante el estudio de una profesión u oficio) o innatas cuando hay un talento natural (para ciertas actividades). Estas habilidades constituyen una motivación muy importante para el desarrollo de una idea de negocio, ya que es muy frecuente que se decida desarrollar un negocio en función de estas habilidades. Esta estrategia es válida y está muy relacionada con actividades artísticas, artesanales, culinarias y otras similares. Los negocios de este tipo adquieren en un principio la forma de oficios, y con el tiempo, debido al éxito alcanzado, se desarrollan hasta convertirse en una industria o empresa de regulares dimensiones.

Si un empresario decidiera desarrollar su idea de negocio en función de alguna habilidad personal, debe saber la siguiente recomendación debemos producir lo que podamos vender y no lo que podamos producir. Esta recomendación parece obvia, pero desafortunadamente no se suele tener en cuenta. Muchas experiencias fallidas así lo confirman. Veamos.

Supongamos que usted tiene habilidades para producir algún tipo de artesanía y confiado en ello toma la decisión de abrir un negocio con la ilusión que le irá muy bien. Sin embargo, una vez instalado en el mercado aparecen serias dificultades y la más grave consiste en que no vende su producción. ¿Qué está pasando? La respuesta generalmente es la misma: seguramente está produciendo lo que puede producir y no lo que puede vender.

Esto sucede con mucha frecuencia cuando se pretende iniciar un negocio en función de las habilidades personales. Por ello es muy importante estudiar las condiciones del mercado. No decida invertir en un negocio donde no tenga una idea del mercado y de las necesidades de los consumidores que su producto podría satisfacer. Recuerde que no existe negocio o empresa que pueda subsistir por mucho tiempo si no tiene ventas.

Una segunda manera de iniciar un negocio en función de las habilidades personales se produce cuando alguien realiza un descubrimiento o tiene una idea novedosa y quiere llevarla a la práctico. Esta es otra motivación personal importante para emprender un negocio. En este caso debemos ser más acuciosos en las consideraciones de mercado por una sencilla razón: una idea nueva o descubrimiento no tiene antecedentes en el mercado, o, en otras palabras, no tenemos suficiente información para tomar la decisión de ponerla en práctica.

Y sabemos que una buena decisión se toma con suficiente información. En este caso no sólo debemos realizar un estudio de mercado, sino que se justifica realizar una investigación de mercado para producir información. La diferencia entre un estudio y una investigación de mercado consiste en que en el primer caso se estudia un mercado ya existente (y la posibilidad de poder ingresar con éxito en él), mientras que la investigación de mercados nos permite conocer si puede haber un interesante mercado para nuestro producto a servicio novedoso. A pesar de que las ideas o negocios nuevos son actividades muy riesgosas, si es que funcionan son muy rentables (lo que sucede en un mínimo porcentaje).

Sin embargo, para que una idea de negocio tenga más posibilidades de éxito se deben conjugar los intereses personales y las condiciones de la economía y del mercado. Las motivaciones personales cuando interactúan con las condiciones de la economía y del mercado tienen buenos resultados. Pero, ¿cómo podemos entender al mercado y a la economía? Podemos intentar una buena aproximación si nos planteamos estudiar y analizar:

  1. a las empresas,
  2. las necesidades de los consumidores,
  3. los recursos existentes,
  4. las habilidades de las personas o
  5. el mercado en su conjunto.

Cualquiera de estos procedimientos, o mejor aún si los empleamos todos, nos permitirá contar con antecedentes sobre una actividad o identificar oportunidades de negocios. En cualquier caso, estaremos mejor preparados para proponer buenas alternativas.

Concluyendo que una idea de negocio funcione o tenga más probabilidades de éxito se debe interrelacionar los intereses personales con las condiciones del mercado y de la economía.

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